
Álbum,
viajes en bicicleta
Un álbum con todo lo qué es la bici para nosotras, para nuestros amigos, y para los que conocimos pedaleando.
¿Cómo se siente la vida arriba de una bicicleta?
El contenido de este álbum es una muestra colectiva de textos, ilustraciones, fotografías, anécdotas y videos sobre la relación que tenemos con la bici, las diferentes personas, lugares, sensaciones. Esta edición es una colección sentimental, un collage de impresiones que deja moverse en una bicicleta.
¡Gracias!
Lola y Vero
Ilustraciones video: Vero Escalante
Animación: Ralph Karam y Edd Esc
Guión: Dolores Alvarez Indart
Voz: Mercedes Dolzani
Ilustraciones video: Vero Escalante
Animación: Ralph Karam y Edd Esc
Guión: Dolores Alvarez Indart
Voz: Mercedes Dolzani
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Era enero y se había corrido la voz por toda la isla: un barco de China estaba por llegar al puerto. Mis vecinas alemanas y otros chicos del barrio se preparaban desde la mañana temprano para saludar a los marineros, que visitarían por dos días y dos noches Ushuaia. Mi mamá nos dejó ir porque iba Valeria, la más responsable de las hermanas alemanas, y porque era toda una experiencia ver un transatlántico, cuándo vas a volver a ver un transatlántico.
Nos encontramos a las ocho y media en la esquina de las doscientas viviendas. Yo tenía puesto un pantalón de corderoy marrón y un sweater de lana rojo con la letra M que había heredado de mi hermano mayor. Mi hermano mayor tenía puesto un jean con pitucones y un buzo gris con guardas azules. El sol ya se sentía fuerte; así es Ushuaia en verano, a veces, son las doce de la noche y todavía hay sol de mediodía. Cuando llegaron Marian, Valeria, Patricia y Gerard dijeron en tono serio: “En el centro, comentan que los marineros chinos ya pisaron tierra firme -dijeron así,”tierra firme”– y están caminando por la ciudad, es mejor que vayamos en bici”.
Nosotros no teníamos bicicletas en esa isla que fue nuestra casa por unos años. Nuestras bicis, una Aurorita roja de Mariano y una sin marca azul marino con rueditas que era mía, habían quedado en el balcón de la casa de Zapiola. Pero eso no fue un obstáculo para la aventura, las hermanas alemanas, que tenían un loro (Morgan), un papá con un dedo menos que fumaba pipa, una casa con chimenea, cuatro perros, chocolates importados, palitos chinos, una hermana que se había casado con un andinista en la cima del Monte Olivia, tenían, también, dos bicicletas para prestarnos.
Salimos en malón para el puerto, levantando tierra como en los dibujitos animados. Yo no sabía andar en bicicleta sin rueditas. Hasta ese entonces, me limitaba a tres o cuatro vueltas a la manzana por semana y alguna ida a la plaza de Belgrano R con mis abuelos, que terminaban trayendo la bicicleta que yo había abandonado a la altura de la tintorería japonesa de la calle Mendoza. No sé cómo pasó, pero pasó. Fue selección natural: por la calle de ripio, empecé a pedalear la bici prestada, uno, dos, tres, cuatro pedaleos, y me agarraba del hombro de mi hermano; uno, dos, tres, cuatro, cinco, ponía los pies en el suelo, porque perdía el equilibrio, el asiento era duro, me hacía doler la cola; una, dos, tres, cuatro, me caí. Nadie me había preguntado si sabía andar en bici y yo tampoco lo había dicho; tenía seis años. Patricia me ayudó, se puso a mi lado y dijo cuando sientas que perdés el equilibrio, agarrate del manubrio de la mía. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, Patricia y yo pedaleábamos a la par, Mariano me escoltaba, unos, dos, tres. Llegamos al puerto. Dos marineritos orientales me regalaron caramelos y unos billetes chicos y marrones que todavía conservo. Antes de volver, nos sacamos una foto todos juntos: los chinos, mi hermano Mariano, Valeria, Marian, Patricia, Gerard, yo, las bicicletas, el mar del sur, el transatlántico art decó de fondo.
***
Belén Iannuzzi
http://www.pajaritoscantan.blogspot.com
Estaba andando en bici con mi perro.
Estaba andando en bici con mi perro.
Victoria Baraga
“Ella es Milagros. Nos conocimos mientras estudiabamos fotografía. Me gustaban las fotos que hacía y la sentía muy cercana. Nunca se lo dije. Yo seguí ahí y ella se fue.
Decidió irse sola a Estados Unidos y por 3 años no supe nada de ella. Una tarde de verano me escribió desde allá y tuve muchas ganas de verla otra vez.
Ella volvió y nos vimos con la idea de hacer fotos para este proyecto. La pasé a buscar un domingo y conocí a su familia, su barrio, sus cosas.
Me llevó atrás, en la bici de su mamá, con un almohadón de cama que nos resultaba gracioso.
Fuimos hablando todo el viaje de ida, me contó de su nuevo trabajo, y yo le hablé de mis proyectos. Mientras recorriamos las calles de su barrio comencé a entender porque la queria tanto.
Eligió llevarme al río y me encantó la idea. Hacia años que no iba, y todo me resultaba desconocido. Charlamos mucho e hicimos fotos.
Empecé a tomarle cariño a esa bici y a ella y sentí la necesidad de hacer ese viaje más seguido.
Cuando volviamos entendí que significaba para ella la bici y comencé a sentirlo yo. Me di cuenta que algo habia cambiado en mi y que ella me lo habia mostrado.
Cuando anocheció me volvi en bondi a mi casa, FELIZ.
Había aprendido algo nuevo. Me había conectado conmigo misma. Había entendido qué significa viajar en bici.”
http://www.flickr.com/photos/vicbaraga
https://www.facebook.com/Voyeur.Studio

Finalmente junte algo de ánimo. Desperté temprano por casualidad y la mañana estaba para salir a la calle. Era uno de esos días de fin de semana de sol y de viento.
Agarré la bicicleta, la limpié un poco y me aseguré que aún mantenga su funcionalidad para el desplazamiento. Comencé a pedalear y descubrí cosas:
Casi como un olvidado de las sorpresas, y abandonado muchas veces a lo rutinario, la primera sensación de andar en bicicleta me dio un tinte de aventura; en realidad varias sensaciones me fueron invadiendo a medida que tomaba la dinámica de lo que estaba haciendo, y no era más que andar en bicicleta. Sentía libertad, sentía autonomía, y mientras andaba pude disfrutar de dos aspectos que me dieron mucha felicidad: reflexionar e imaginar. Pero también el ver a mí alrededor todo lo que iba surgiendo a mi paso, casi como darle un refresco al pensamiento y a los sentidos.
Pude interpretar que no hay desplazamiento de voluntad mayor, después del caminar, que el andar en bicicleta porque solo con una real voluntad continua uno se desplaza, en contraste a donde un motor es quien da el movimiento.
En la bicicleta, solo uno acciona para someterse al sentirse llevado; en una bicicleta uno se lleva. Y así con total voluntad comencé a recorrer barrios de la ciudad como artífice de mi destino (que además no era ninguno en particular), solo andar y disfrutar.
Veía un paisaje humano a mi alrededor lleno de particularidades, casas, edificios, negocios, que solo a un ritmo calmo del andar en una bicicleta pueden apreciarse distintos; y también gente en mundos propios que ya no veía como ajenos, sino que observaba como parte humana del paisaje, individuos con sus quehaceres, personas.
Sin reflexionar, y sin detenerse a observar un poco, uno diría que eso mismo ya lo había visto, que hay mil cosas parecidas en la ciudad. Dejaría de lado los descubrimientos. Pero no, es diferente andar en auto o en colectivo y mirar por la ventanilla. Andar en bicicleta es sentirse parte de lo que a uno lo rodea. Ni al andar en moto uno puede sentir lo mismo, porque la velocidad lo vuelve a uno ajeno.
Así fui buscando calles despobladas como también avenidas con personalidad, andando no demasiado pero si suficiente para sumar todas estas sensaciones tan agradables que me llevaron al mismo punto de partida, como un sueño que se disfruta pero que comienza cuando uno en la cama cierra los ojos y se termina cuando en el mismo lugar los abre, colmando de sensaciones.
Un bello momento, que se puede experimentar voluntariamente cuando uno lo desea, andar en bicicleta es más que desplazarse.
***
texto x Leandro Cusnir

hay unos que cuentan unas historias de lo más raras
(mi tío, mi papá, yo, mulud, abdelkader,
la mujer que piensa que el carnicero tiene
cara de vaca, la mujer que llama
cada quince días, el hombre que saluda por 50
centavos, la mujer que dice cómo su vida
podría haber sido, se imagina en un
palacio, el hombre que, una noche,
encontró la inteligencia artificial en
sueños y
serguei ivanovitch (bruselas – luego de algunos vodkas) cuando, en la grand place, dice (a las 5 o 6 de la mañana, dice:) :)
confundo a una persona con otra miro la bicicleta de una persona que he confundido con otra hago girar las ruedas de la bicicleta de una persona que confundo con otra digo: ustedes se parece sin parecerse a otra persona usted es como otra persona sin ser otra de hecho es mejor que otra de hecho la prefiero a otra me disculpo por su bicicleta me disculpo por haberla hecho caer en el pasto es porque usted no es exactamente como otra persona que no me la llevé por delante si usted fuera como otra persona me la habría llevado por delante otra persona es una guacha una verdadera perra usted no es una verdadera perra usted es otra es con usted que quiero vivir es con usted que me quiero quedar ya no me quiero quedar con otra persona otra persona se burla de mí ya no quiero que otra persona se burle de mí otra persona quiere que siga llevándole los diarios y folletos publicitarios otra persona quiere que agarre todas las mañanas a las 5 la camioneta otra persona quiere que cargue los diarios y folletos ya no quiero llevar nada voy a dejar aquí en el pasto la camioneta quiero dejar los diarios y folletos en la camioneta quiero irme con usted quiero irme con alguien que no es otra persona alguien que no es otra persona no es una verdadera perra alguien que no es otra persona es linda alguien que no es otra persona no se parece a otra persona alguien que no es otra persona no quiere que lleve los diarios y folletos a alguien que no es otra persona le importa un bledo que deje la camioneta sobre el pasto alguien que no es otra persona tiene una bicicleta tengo una bicicleta en lo de otra persona voy a buscar mi bicicleta a lo de otra persona en un ratito vuelvo después vamos a dar una vuelta en bicicleta su bicicleta las ruedas giran todavía no hice cubrir las ruedas de su bicicleta su bicicleta es linda usted tiene un lindo culo en su bicicleta me gusta mirar su culo en bicicleta es porque usted no tiene el mismo culo que otra persona que no la confundí con otra persona al principio pensaba que usted era otra persona al principio quería matarla al principio pensé que iba a atropellarla pero usted no es otra persona su lindo culo es sólo suyo su lindo culo no es el de otra persona otra persona no tiene un lindo culo como usted usted no tiene un culo de verdadera perra usted tiene un culo que es lindo usted tiene un culo para andar en bicicleta voy a seguirla en bicicleta mi bicicleta seguirá su culo usted tiene un lindo culo en bicicleta usted tiene un lindo culo en bicicleta